21, July, 2009
Raimat 21 de julio, es tiempo de vendimia, los frutos comienzan a colorearse y presentan un aspecto formidable, con colores impresionantes desde el verde intenso de las hojas constrastando con las uvas en fase de envero, donde dejan su color verde para adquirir los propios de su variedad.

Para las uvas tintas, el verde está siendo sustituído por toda una gama de rosados y morados. Mas espectacular, aún si cabe, las variedades blancas con todo el abanico desde el verde hasta los dorados pasando por los amarillos.
Esta es una de las fases más delicadas e importantes en el desarrollo de la uva, ya que no sólo se produce el cambio de coloración sino que se producen una serie de cambios físicos y químicos fundamentales para la calidad del producto final, el vino. Es el momento de mayor cuidado y atención de la fruta.
En la etapa de maduración, la uva incrementa su peso y tamaño gracias a la acumulación de agua y azúcares en la pulpa que serán transformados en alcohol durante la fermentación del mosto; mientras la acidez sufre un proceso inverso, disminuyendo a medida que va madurando la uva. Además, en esta época, en las variedades tintas se aprecia el incremento de compuestos fenólicos en la piel y semillas, responsables del color y características organolépticas del vino.
La Misión Vitivinícola
Son los encargados de dirigir de manera acertada todos estos procesos, mediante la gestión de todas las herramientas que tenemos a nuestro alcance:
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Ingeniería de la fertirrigación
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Monitoreo y control de plagas y enfermedades
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Gestión del follaje mediante imágenes aéreas,……..
Pero ¿cómo todas estas herramientas pueden dirigir los procesos naturales antes mencionados?

En definitiva la vegetación, las hojas, son las responsables de sintetizar y elaborar estos compuestos que se acumulan en las uvas y que definirán la calidad del vino que con ellas se elabore. En variedades tintas, una correcta exposición de las uvas a la luz incidirá decisivamente en la correcta acumulación de compuestos fenólicos y un adecuado índice de acidez en las uvas, en cambio esta misma exposición en uvas blancas compartiría una perdida excesiva de la acidez que tanto interesa en éstas.
Otro ejemplo, un excesivo crecimiento vegetativo durante este período competiría con la producción de esta sustancia de reserva, sin embargo un excesivo estrés durante este período, comportaría una degradación d elas hojas y por tanto en una incapacidad por parte de la vid para sintetizar adecuadamente todos estos compuestos.
Como podéis ver desde el Departamento de viticultura no podemos decir que nos aburramos precisamente durante el período estival.
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